Hay días que no me apetece levantarme de la cama, y hay dias que ojalá no lo hubiera hecho. Hay noches que no eres capaz de dormir por pensar en esa persona especial, porque no quieres que se acabe ese día que a cambiado tu vida, para bien o para mal, pero acabará. Que siempre hay algo que te queda por hacer. Como abrir el corazón a la persona que jamás pensaste amar o empezar a ser buena persona. Es como ser un niño pequeño y querer un piruleta muy muy grande, te la vas comiendo a trocitos, a mordiscos pequeños, como a veces me gustaría a mi hacer ahora. Pero de momento solo pretendo comerme la vida.
Hay mil mundo nuevos por descubrir, ¿ te apuntas?
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