YO SOLO QUIERO QUE MI RUTINA DURE.
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Tu eres mi rutina.
Te levantas, con las ojeras como cada mañana, la cara pálida y las escasas ocho horas dormidas. Otra vez vuelta a la rutina a las consecutivas aburridas charlas de la gente. Si aun fuera invierno probablemente ni un terremoto te movería de casa, te quedarías ahí acurrucada bajo la colcha. Pero es primavera, con mas de pie y medio puesto en el verano, de echo cualquiera diría que es tiempo de playa y no de levantarse a la siete de la mañana para ir a clase. Te vistes rapido, unos simples vaqueros acompañados de una camiseta y las deportivas blancas, el pijama lo dejas tirado en el cuarto de baño, ¡tu siempre tan ordenada!. Maldita rutina, es como si no se pudiera hacer nada para esquivarla, como si esa rutina fuera solo eso, simple rutina, entonces entramos en un circulo vicioso, rutina por rutina siempre es igual a rutina, pero.. ¿ enserio hay alguien que quiera romper una rutina en la cual al final de tanta espera siempre va a estar la única persona por la que darías la vida? Yo creo que no, asique al fin y al cabo, ni todo lo largo es aburrido ni todo lo corto divertido.
Gracias.
Se que mereció la pena, se que, aun con sudor y lagrimas, conseguí lo que quería, se que gracias a lo que fui en el pasado, se lo que soy hoy, en el presente, y lo que que seré mañana, en el futuro. Y si, debo dar las gracias a demasiada gente, gente que no nombrare, tal vez por no ofender o simplemente por que prefiero no recordar sus nombres. Gracias a ti, que estuviste a mi lado, viéndome caer sin hacer nada para evitarlo, gracias a ti que te reíste de mis lagrimas, pues se que, algún día, lo haré yo de las tuyas o no, porque no soy como tú. Gracias a ti, que me enseñaste a no confiar en la gente e incluso a tenerla verdadero temor. Gracias por todo lo que me has dado, vida, por todo ese sufrimiento innecesario muchas de las veces. Te voy a dar un consejo, a ti que has sufrido tanto; deja atrás las penas, y no busques la felicidad, ella solita vendra porqe La felicidad no la encuentra quien la busca sino quien vive sin preocuparse de encontrarla.
Si tú estas.
Hoy personas que entran en tu vida y lo cambian todo. Personas por as que vale la pena parar, respirar y valorar, valorar l oque realmente importa, los detalles, las pequeñas cosas, cosas como el agua del mar, las nubes, una mirada de esas que lo dicen todo, unos ojos como los tuyos, el modo en que me sonríes, ese abrazo infinito mezclado de sal. Los huracanes en el estomago, tus manos, despertar a tu lado. Esos detalles que hacen que todo tenga sentido, incluso lo que hasta el momento de conocerte, creí que no importaba. Son esas pequeñas cosas las que lo cambian todo. Las que provocan que haga las maletas y salga corriendo sin importarme hacia donde mientras el destino seas tú. Tu, eres de esas personas que aparecen y lo cambian todo con una sonrisa que hace que ya nada importe y a la vez que todo empiece a importar. Sin abrir los ojos, sin mirar, se que estas y me dejo llevar sin pensar a donde ni a que lugar por que nada me importa si tu estas
Un laberinto irreal donde solo una voz la guio.
Las avenidas de la calle estaban
desiertas; el cielo, encapotado, y, de camino, una tormenta inmensa. Ella, en
chubasquero y botas altas, arrastraba con ella una maleta llena de recuerdos.
Su cuerpo estaba lleno de moratones y heridas, pero cicatrizarían, no como la
herida que para siempre tendría en su inmenso y, a la vez, ahora vacío corazón.
Ese
día puso el punto final. Se cansó de oír perdones y "cariño, no volverá a
pasar"; se cansó de estar ahogada en pétalos y espinas de las rosas que él
le había regalado. Nadie sabía la cantidad de horas y de maquillaje que había tenido
que usar para no mostrar ni una de las huellas que aquel infeliz le había
dejado. Nadie había sido capaz, aun oyendo los gritos y los llantos, de
descolgar el teléfono y llamar a la policía. Nadie había estado allí cuando
lloraba desconsolada en una esquina de la habitación. Tuvo que aguantar
borracheras a las tres de la mañana; tuvo que soportar verlo con otras y no
decirle nunca nada.
Ese
día definitivamente puso el punto final. Era primavera, pero el tiempo no la
acompañaba. Caminaba sola por callejuelas estrechas. Las primeras gotas de
lluvia empezaron a derramarse sobre su largo y rizado cabello. Abrió su
paraguas gris. Los árboles se movían al son del viento. El ruido de los truenos
era inmenso, escalofriante. A pesar de todo, no paraba de pensar en él. Aunque
estaba ya a bastantes kilómetros de distancia, recordaba muy bien su cara. En
el bolso llevaba la única foto que conservaba, pero el tiempo haría que lo
olvidara por completo. Los tequieros
y las promesas se habían esfumado. ¿Dónde encontraría el amor?
Dicen
que alguien la seguía, una sombra gris, como su corazón, pero a ella no pareció
importarle. Fue como si ya la conociera de antes, como si no le importara su
presencia.
¿Cuál es la mayor locura de todas: en la que la que arriesga tu vida o tu felicidadad?
Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.